Rusia Planificó Matar A Kasparov y A Otros Disidentes Este Verano en EEUU
Rusia lleva meses planeando matar al ajedrecista y líder disidente Garry Kasparov en Estados Unidos. Este verano las autoridades de EEUU comunicaron al fundador de Free Russia Forum que era "objetivo" de un plan del Kremlin para matarlo y se le puso protección especial por primera vez desde que se exilió y se instaló en Nueva York en 2013, según han desvelado fuentes de su entrono. Más avanzados estaban los planes para asesinar a Ilya Ponomarev, él único diputado ruso que votó contra la anexión de Crimea y que desde el exilio ha colaborado sobre el terreno con la defensa armada de Ucrania.
La fiscalía estadounidense ha divulgado los nombres de cinco conspiradores a las órdenes del Kremlin, que parece dispuesto a subir otro peldaño tanto en la coacción a disidentes como en la escalada en territorio occidental. Los contactos de estos cinco organizadores con las personas encargadas de seguir y matar a los opositores coinciden en el tiempo con el momento en el que Kasparov y Ponomarev fueron alertados del peligro, según ha podido saber EL MUNDO. Ambos iban a ser asesinados en EEUU, y una tercera víctima sería apuñalada (o quemada con gasolina) en Vilna, la capital de Lituania.
Esta red de conspiradores que trabajan para los servicios de inteligencia de la Federación Rusa —la 'Red RIS'— lleva funcionando desde al menos 2024 y ha colaborado para perpetrar ataques sobre todo en Europa usando saboteadores y criminales locales. Ahora preparan atentados incluso en Estados Unidos, un territorio vedado a este tipo de operaciones especiales de Moscú incluso durante la mayor parte de la Guerra Fría. Los ataques contra figuras exiliadas o los planes para cometerlos en territorio estadounidense han sido poco frecuentes: el último asesinato relevante atribuido a Moscú en suelo norteamericano fue un extraño suicidio de un desertor del servicio de espionaje NKVD en 1941. Ahora Vladimir Putin está pasando a un enfoque más duro.
Ocho Guardaespaldas
Kasparov lleva más de dos décadas temiendo por su seguridad. Poco después de abandonar el ajedrez en 2005 para dedicarse a la política a tiempo completo el campeón mundial contrató un equipo de ocho guardaespaldas que no solo lo acompañaban a todas partes en Rusia sino que también le llevaban agua y comida para que Kasparov no tocase alimentos expuestos en público.
En 2012, Kasparov le confesó a la escritora Masha Gessen que lo que más le gustaba de viajar al extranjero era poder prescindir de sus guardaespaldas por un tiempo. Un año después, las amenazas lo obligaron a abandonar Rusia y no se ha arriesgado a volver, pues los casos se han ido acumulando contra él: tras el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania fue incluido en el registro ruso de "agentes extranjeros" y en 2024 incorporado a la lista de "terroristas y extremistas". En mayo de este año Rusia lo puso "en búsqueda internacional". "Las autoridades de EEUU le confirmaron este verano que es objetivo", explica una fuente de su entorno.
El otro objetivo encaja con la definición de "traidor" que maneja el putinismo: Ilya Ponomarev es un ex diputado ruso, exiliado en Ucrania, que en 2014 fue el único miembro de la Duma que votó contra la anexión de Crimea. Tras la invasión se incorporó a la defensa territorial ucraniana, creó el medio opositor 'Utro Fevralya' y promovió el Congreso de Diputados del Pueblo como alternativa política al régimen de Putin. Asegura haber sobrevivido a cinco intentos de asesinato.
Ponomarev vive a caballo entre Kiev y Washington, en la capital norteamericana tiene una vivienda y un despacho que usa como delegación en EEUU de su plataforma política. Una persona reclutada por Moscú tomó imágenes de dos emplazamientos en Washington relacionados con los que la Fiscalía de EEUU denomina 'Víctima Número 1', cuyo asesinato valía 40.000 dólares.
Ese primer encargo consistía en, además de localizar dos emplazamientos vinculados a la víctima, grabar vídeos de al menos 30 segundos, desde varios ángulos. Para demostrar que las imágenes eran recientes y propias, debía aparecer en el plano una mano haciendo una señal convenida, descrita como el pulgar levantado o el gesto de OK. Tenían un lenguaje en clave para planificar cada etapa del asesinato: la expresión "medir un terreno y dar las medidas" se usaba para referirse a la vigilancia previa; y "construcción", para hablar del paso siguiente, el asesinato. Ofrecían entre 1.000 y 1.500 dólares por las imágenes. Según ha podido saber este periódico, el hombre fue detectado por las cámaras de seguridad. El asesinato no se materializó porque el voluntario se echó atrás.
Cinco Hombres
La Fiscalía de EEUU sostiene que cinco hombres integraban esta variopinta red vinculada a los servicios de inteligencia rusos que reclutaba personas para vigilar y asesinar a opositores, y para cometer sabotajes en países que ayudan a Ucrania. Los cinco están acusados de conspirar para financiar actos de terrorismo y tres afrontan además una acusación de conspiración para cometer un asesinato por encargo. Los sospechosos son: Yuri Jrameev, antiguo coronel de los servicios de inteligencia rusos que trabajó con Putin en su juventud, y su hijo Kirill, oficial del FSB; dos cubanos y un venezolano. Todos son residentes en Rusia y siguen prófugos.
Dentro de esta red está un viejo conocido de las autoridades lituanas por organizar en 2024 sabotajes en su territorio desde Rusia: el cubano Oemis Romagoza Durruthy, profesor de baile y colaborador de los servicios secretos rusos que indujo a dos españoles a prender fuego a una empresa lituana que presta servicio a Ucrania. Aquel pago era de 4.000 euros pero ambos fueron detenidos tras huir a Riga.
Otros dos hombres residentes en Rusia —Yaidel Delgado Suárez, un cubano de 35 años conocido con el apodo de "Vikingo", y Ángel Eduardo Castro, un venezolano de 22 años— actuaron como reclutadores para atentar en suelo norteamericano. El plan: liquidar a uno o dos disidentes y de paso enviar un duro mensaje al resto. Castro habló este verano con un compatriota venezolano residente en Brooklyn: "¿Tienes a alguien de confianza en Washington?" Las instrucciones eran: lo primero, borrar la conversación; después, acudir al barrio de la víctima, poner el teléfono en modo avión, grabar desde lejos con el móvil en la mano izquierda, comenzar una manzana antes y reducir la velocidad al pasar frente a la casa. El hombre realizó la vigilancia y envió varias fotografías y vídeos, pero dejó claro que aceptaba hacer fotos y no "lo otro". Suárez le pidió entonces que encontrara a alguien dispuesto a realizar la "construcción".
Además de los dos objetivos confirmados en EEUU por personas de su entorno, podría haber otra víctima: Vladimir Kara-Murza, que estuvo preso en Siberia y salió libre en 2024 como parte del gran intercambio de agentes de inteligencia ruso en el que fue excarcelado el hispanorruso Pablo González acompañado de otros espías, sicarios y estafadores rusos. Kara-Murza ha sido envenenado ya dos veces.
La Segunda Víctima
La operación tenía una primera parte en Vilna. Yuri y Kirill Jrameev, agentes del FSB, habrían pagado unos 200 dólares a un ciudadano estadounidense para fotografiar la dirección del opositor ruso exiliado en la capital lituana. El reclutamiento para fotografiar la dirección comenzó en torno al 24 de junio de 2025. El precio por el asesinato eran 25.000 dólares.
Tenían en el punto de mira desde 2024 a Ivan Tyutrin, exiliado en Lituania y que fundó en Vilna el Foro de la Rusia Libre junto a Garry Kasparov. Durante parte de 2024 estuvo bajo protección, coincidiendo con el periodo en el que, según la Fiscalía estadounidense, comenzó a operar la red investigada. En los últimos meses la policía ha vuelto a avisarle de que habían detectado que volvía a ser objetivo. El sumario no aclara si era él el disidente al que esa red pretendía matar cerca de Vilna.
También está en la lista de posibles objetivos Ruslan Gabbasov, un activista baskir exiliado en Vilna que reclama la independencia de Bashkortostán. En 2025 descubrió un dispositivo de seguimiento en su coche y la Fiscalía lituana identificó después un plan para asesinarlo.
Desde la época soviética hasta ahora, tanto Rusia como Estados Unidos han evitado perpetrar asesinatos en el territorio del otro. Durante las dos décadas y media que Putin lleva en el poder, los ataques más audaces han tenido lugar sobre todo en Gran Bretaña o en Europa continental como el envenenamiento con Novichok de Sergei Skripal, el ex oficial de inteligencia militar ruso del GRU, y su hija en Salisbury, en 2018. O el asesinato a tiros de Zelimkhan Jangoshvili, un rebelde checheno, en Berlín en 2019, por un asesino reclutado por el FSB (Vadim Krasikov, intercambiado en 2024 por el periodista Evan Gerskovich y otros occidentales). En España también fue asesinado en 2024 un desertor ruso, Maxim Kuzminov, que se pasó al lado ucraniano en 2023 con su helicóptero.
Rusia lleva tiempo usando a hispanohablantes para sabotajes en Europa, "entre otras cosas porque muchos tienen residencia española y pueden moverse sin visado tanto en Rusia como en la UE". La acusación penal estadounidense no atribuye un papel al Estado cubano, y La Habana ha negado cualquier vínculo.