Más Republicanos Alertan del “Error” Que Representa la Nominación de Paxton y Creen Que Perderán el Puesto en el Senado por Texas

Más Republicanos Alertan del “Error” Que Representa la Nominación de Paxton y Creen Que Perderán el Puesto en el Senado por Texas
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Las encuestas no le son favorables al fiscal general de Texas y candidato republicano al Senado, Ken Paxton. Quedan 38 días para las elecciones de medio término y algunos políticos del Partido Republicano casi dan por perdido el escaño de la Cámara Alta por Texas y siguen viviendo bajo el fantasma de que la apuesta segura era dar la nominación al veterano congresista John Cornyn. Paxton no gana tracción, ni siquiera después de que el propio presidente Donald Trump pidiera a los electores en la inédita convención republicana de septiembre en Dallas, su ‘Trump-a-palooza’, que se imaginaran que el 3 de noviembre lo elegirían a él y no al controvertido político sureño.

Si las elecciones fueran este lunes, el demócrata James Talarico, de 37 años y considerado una estrella ascendente del partido azul, llegaría al Senado con una estrecha ventaja sobre Paxton: con 47.6% de los votos versus 44.7%, según el promedio de encuestas de Real Clear Politics. Otros sondeos para redacciones −como Decision Desk HQ− abren aún más la ventaja y dan a Talarico 56% de posibilidades de vencer a Paxton en noviembre.

El ambiente de división en las filas republicanas no ayuda al candidato del presidente Trump. El fin de semana, dos prominentes figuras del partido le recriminaron a Trump haber apoyado la nominación de Paxton pese a la recomendación del ‘establishment’.

El senador republicano de Carolina del Norte Thom Hillis dijo a la cadena CNN que aquello había sido un “error colosal”: “No estaríamos gastando decenas o cientos de millones de dólares en Texas si Cornyn hubiera ganado”.

A la misma conclusión llegó el exconsejero del presidente republicano George Bush, Karl Rove, al hablar en un festival organizado por el periódico The Texas Tribune: “Si John Cornyn fuera el nominado, esta carrera estaría acabada”.

Estas posturas resuenan en más espacios del partido, en Washington y en el propio Estado de Texas. Semanas después de la ‘Trump-a-palooza’, por ejemplo, el exrepresentante republicano del Estado, Glenn Rogers, dijo en un anuncio de 30 segundos —pagado por un comité de acción política favorable a Talarico— que “nunca apoyará a Ken Paxton y que el último lugar en el que debería estar es en el Senado de Estados Unidos”.

Esta perspectiva negativa sobre el fiscal, alimentada en gran parte por sus escándalos pasados, ha frenado una mayor recaudación para su campaña. A finales de junio, Talarico disponía de más de 21,5 millones de dólares para avanzar en la campaña, mientras que Paxton tenía en la mano menos de 1,8 millones de dólares, según datos de la Comisión Federal de Elecciones.

La contienda por ese escaño ha atraído la atención nacional no solo por las dudas sobre el nivel de apoyo que Paxton recibirá de los republicanos, sino porque de repente parece que el partido podría perder su primera elección estatal en Texas desde 1994 y, en el proceso, poner en juego un puesto en el Senado que hasta hace poco era considerado seguro.

Los Escándalos

En los últimos años, como fiscal de Texas, los titulares que han nombrado a Paxton y que le restaron apoyo del partido incluyen escándalos de corrupción, sobre una aparente infidelidad y su posterior divorcio.

Pero sin duda el más costoso ha sido el de su impeachment ante el Senado estatal en 2023 por más de una decena de cargos, entre otros, por abuso de sus poderes como fiscal para beneficiar a su amigo y donante Nate Paul, un inversionista que además estaba bajo investigación federal. La absolución de Paxton generó una fractura en el seno del partido en el Estado y a nivel nacional de la que no ha podido recuperarse completamente.

Este es uno de los temas que recalca Talarico en sus anuncios para recordarles a los votantes republicanos indecisos por qué deben votarle. También muestra otro video de campaña en el que señala a Paxton de tomar un bolígrafo Montblanc ajeno de una bandeja en un detector de metales y se escucha: “Vota por James Talarico (...) Él no te robará la pluma”.

Pero aunque la campaña ha sido agresiva desde ambos extremos, los candidatos no se han sentado cara a cara en un debate. El rechazo ha sido de Paxton. Talarico ha insistido en su disposición para plantarse incluso ante las cámaras del medio conservador Fox News si el fiscal aceptara.

Desde la vitrina de Paxton, el republicano ha cuestionado la fe de su contrincante, que es un seminarista presbiteriano en formación, y ha buscado infundir miedo en los votantes hacia Talarico. Lo ha señalado, por ejemplo, de estar a favor de los tratamientos de transición de género, un tema al que Paxton se ha opuesto, y que ha pedido investigar como fiscal general: “Quiere transicionar a tus hijos y a Texas”, dijo en un discurso en la ‘Trump-a-palooza’. En ese mismo corte de ideas, también lo ha catalogado como “el demócrata más radical” del Estado y como un “socialista”.

Pero hasta ahora —en medio de una realidad económica y política complicada para los republicanos tras dos años de gobierno de Trump muy impopulares— ninguno de sus mensajes de campaña le ha servido para tomar la punta en los sondeos en la carrera por el Senado.

Una Estrecha Ventaja

A poco más de un mes de otras elecciones de medio término, hay similitudes con el panorama de 2018, las midterms de la primera presidencia de Trump. En noviembre de ese año, el senador republicano Ted Cruz retuvo su silla en el Senado pese a que algunos sondeos predecían una ventaja ajustada para el demócrata Beto O’Rourke. La decepción para el partido azul fue profunda.

No obstante, la diferencia entre 2018 y 2026 es que los votantes llegan a las urnas en un momento en que el descontento con el mandato del presidente Donald Trump es mayor y sigue creciendo, entre otras cosas por un empeoramiento de la economía, un tema que él había prometido reparar.

Para ganar la mayoría en el Senado, los demócratas necesitan sumar cuatro escaños. Un análisis de la agencia AP asegura que el camino original implicaba mantener Michigan, Georgia, New Hampshire, y quitarle a los republicanos alguna de sus sillas en Alaska, Maine, Carolina del Norte y Ohio. Pero el panorama político −de más inflación, con los precios de la gasolina al alza y con la detención violenta de miles de migrantes con años de vida en el país− ha abierto nuevas oportunidades. El líder de la minoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer, aseguró el mes pasado que ahora confían en que con Talarico podrán sumar un espacio que antes era apenas una ilusión: Texas.

AP señala que para ganar el 3 de noviembre, Talarico necesita conquistar a varios tipos de votantes: a los republicanos que no ven una opción en Paxton; a los tejanos independientes, aún indecisos; y mantener el voto de sus bases en Houston, Dallas y Austin; y además recuperar a los latinos en condados fronterizos que en 2024 se volcaron por Trump.

Pero también requiere de una pieza clave que no le apoyó en las primarias del partido, que disputó contra la representante Jasmine Crockett, y a la que el demócrata ha visitado en diversos mítines con la intención de conquistar: los tejanos negros, que representan más del 13% de la población del Estado y que se preguntan si Talarico los tomará en cuenta.