La Embajadora de Trump Kimberly Guilfoyle, Acusada de Complotar para Derribar el Gobierno de Rumania
Una frase pronunciada durante una cena privada en Atenas amenaza con convertir una crisis política en Rumania en un asunto de alcance internacional, con repercusiones que ya se extienden a otros países de la región. Según un artículo publicado el sábado por The Wall Street Journal (WSJ), que cita a una persona presente en la conversación, la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle —persona cercana al entorno de Donald Trump— afirmó en marzo, en relación con la caída del Gobierno cuatripartito encabezado por el liberal Ilie Bolojan a principios de mayo, que Washington podría tumbar gobiernos, y añadió que podía hacerlo también en Grecia. El escándalo ocurre a dos días de la votación de investidura de un nuevo Gobierno en Rumania. El abogado de Guilfoyle, antigua fiscal y presentadora de Fox News vinculada al movimiento MAGA, ha cuestionado en cambio esa versión de la conversación.
El episodio adquiere especial relevancia por el papel que Guilfoyle ha desempeñado en la política energética estadounidense en la región. La embajadora, que fue prometida de Donald Trump Jr., ha defendido públicamente el desarrollo del llamado Corredor Vertical de Gas, una ruta destinada a transportar el gas natural licuado (GNL) desde Grecia a Europa del Este. Los países firmantes iniciales de la iniciativa en 2016 fueron Grecia, Bulgaria, Rumania y Hungría, a los que se sumaron Ucrania, Moldavia, Serbia, Eslovaquia y Macedonia del Norte.
Según la reconstrucción desvelada por el WSJ, Guilfoyle entró en una acalorada discusión con el entonces ministro griego de Energía, Stavros Papastavrou, en presencia de funcionarios de ambos países. En un momento de la conversación, al referirse al inminente colapso del Ejecutivo rumano, la embajadora dijo, según el citado diario: “Podemos hacer esto en cualquier país que queramos. Podemos hacerlo también aquí (en Grecia)”. Papastavrou respondió que Estados Unidos no podía sustituir al Gobierno de Grecia, ya que había sido elegido por los ciudadanos.
Pese a que la información describe un diálogo privado a partir de testimonios, sin aportar pruebas públicas que permitan concluir que Washington estuviera detrás de la destitución del Ejecutivo rumano, la revelación ha generado un enorme revuelo. Cuando se produjo aquella cena, la situación política en Bucarest ya era especialmente delicada.
El Partido Social Demócrata (PSD), liderado por Sorin Grindeanu, había comenzado a distanciarse entonces del Gobierno del que formaba parte. La ruptura se consumó el 5 de mayo cuando el Parlamento rumano aprobó una moción de censura que provocó el cese de la coalición con el respaldo también de varias formaciones ultraderechistas; entre ellas, la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR).
Hasta ahora, no se ha logrado un consenso para confeccionar un nuevo Ejecutivo, por lo que el escenario de unas elecciones anticipadas, en las que AUR parte como favorito, ha cobrado fuerza. Para intentar evitarlo, el presidente Nicusor Dan designó el 17 de septiembre al eurodiputado liberal Siegfried Muresan como candidato a primer ministro —el tercero—, pero su Gabinete, que será votado esta semana, continúa sin aglutinar la mayoría parlamentaria de 233 votos para investirlo.
Guilfoyle mantuvo contactos con responsables políticos rumanos durante aquellos meses. Entre ellos, Grindeanu, quien negó en declaraciones a la prensa haber abordado una operación para derribar al Gobierno con la representante estadounidense: “Las conversaciones con la embajadora de EE UU en Grecia se centraron en cuestiones relacionadas con el corredor vertical del gas, una ruta energética estratégica en la que Rumania puede tener un papel importante de tránsito (…). El resto de las cuestiones son puras fabulaciones, que no fueron objeto de discusión”. El 31 de marzo, Grindeanu se reunió en un restaurante de Bucarest con Guilfoyle, el asesor presidencial Florin Vladica y el entonces ministro de Energía, Bogdan Ivan, junto con otras personas, según el portal Presa-Liberă, que también publicó imágenes del encuentro.
También respondió George Simion, líder de AUR, quien aseguró conocer a Guilfoyle y rechazó haber mantenido conversaciones de ese tipo: “La conozco y creo que soy buen amigo de la embajadora. Conociendo la situación, estoy seguro de que es una expresión inventada o sacada de contexto. Como político rumano no acepto la interferencia extranjera, ni siquiera de los socios estratégicos estadounidenses”. El trasfondo económico de la polémica es el Corredor Vertical. Para Estados Unidos, la infraestructura ofrece una vía para ampliar el acceso de su gas natural licuado (GNL) a esos mercados y, para algunos países de la región, se presenta como una herramienta para diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia del gas ruso.
Durante el Gobierno de Bolojan, la posible compra de GNL se convirtió en un asunto sensible. El Ejecutivo recibió propuestas para facilitar la entrada de gas estadounidense en el mercado rumano, pero existían dudas sobre su elevado precio y sobre la conveniencia económica de adquirir gas importado cuando el país se prepara para aumentar sustancialmente su producción doméstica. Bucarest espera empezar a explotar el próximo año el yacimiento Neptun Deep, el mayor proyecto gasista ubicado en el mar Negro operado por la rumana Romgaz y la austriaca OMV Petrom y llamado a situar al país como uno de los principales productores de gas de la región.
Según la prensa rumana, el exministro de Energía persuadió al primer ministro en enero para que firmara un acuerdo gubernamental de compra con Estados Unidos alegando la necesidad de “evitar el riesgo de estancamiento diplomático” entre ambos países. Sin embargo, lo rechazó. Y, en abril, el presidente reconoció que Washington tenía interés en introducir GNL en el mercado rumano a través del Corredor Vertical, aunque defendió que cualquier acuerdo debía resultar favorable a los intereses nacionales.
Este asunto también ha levantado ampollas en Grecia, donde la oposición ha pedido explicaciones al Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis, y en Bulgaria. La prensa búlgara reveló este lunes que Estados Unidos presionó a Sofía para que comprara gas natural licuado por valor de miles de millones de dólares. Además, esta información llega después de que numerosos ciudadanos en Albania y Serbia protestaran contra megaproyectos inmobiliarios de la familia Trump.
Guilfoyle participó en las campañas presidenciales de Donald Trump de 2020 y 2024, desempeñando diferentes funciones, aunque su papel estuvo centrado principalmente en la captación de fondos para el republicano. Durante parte de ese tiempo mantuvo una relación con Donald Trump Jr., hijo del presidente. Antes había sido presentadora de la cadena conservadora Fox News, que abandonó en 2018. Una investigación de The New Yorker publicada posteriormente aseguró que había sido forzada a dejar la cadena tras las acusaciones de acoso sexual de una antigua asistente. Antes de dar el salto a la televisión, trabajó como fiscal en Los Ángeles y San Francisco. Entre 2001 y 2006 estuvo casada con Gavin Newsom, entonces alcalde de San Francisco y actual gobernador de California.